Sábado 20 de Abril de 2019

Dietas mágicas: ¿Mito o realidad?

17/12/2018 - 18:48

Llega el verano y muchas personas buscan dietas milagrosas para bajar de peso en poco tiempo, sin contemplar sus consecuencias. Una alimentación saludable, ideada para cada caso puede alcanzar este objetivo con beneficios para la salud física y mental. Por la Lic. Cinthia Kwaterka, nutricionista coordinadora de Nutrición de la Clínica y Maternidad Suizo Argentina, M.N. 7.150

Actualmente los fenómenos culturales, el marketing y las redes sociales han creado un contexto favorable para pensar la delgadez como ideal estético. De la mano, las dietas mágicas, aparecen como la clave del éxito para alcanzar este objetivo. Sin embargo, la ecuación es mucho más simple que esperar un milagro: un plan de alimentación saludable sostenido en el tiempo, acompañado por actividad física, es la respuesta para tener un cuerpo saludable.

 

El consumo de alimentos es fundamental para el funcionamiento del cuerpo humano, ya que de esa forma se transforma la energía química de los mismos en energía indispensable para mantener los signos vitales y realizar las actividades cotidianas. Muchas personas buscan bajar de peso, suspendiendo o reduciendo en exceso la ingesta de alimentos. De esta manera, el cuerpo no obtiene la energía necesaria y activa su modo “ahorro” para regular el gasto energético: es decir, cuanto menos se come, menos se gasta. Esta práctica tiene como consecuencia principal, la pérdida de  masa muscular que, si se complementa con actividad física no controlada o excesiva, puede generar además lesiones en articulaciones y músculos.

 

Quienes deciden optar por realizar dietas extremas que plantean un bajo consumo de calorías, suelen restringir algún grupo de alimentos como es el caso de las harinas, asociadas erróneamente al aumento de peso. Sin embargo, es importante entender que no existen buenos ni malos alimentos: existen buenas y malas combinaciones o porciones excesivas.

 

Esta es la principal diferencia ente dieta y plan alimenticio: la primera usualmente restringe el consumo de alimentos provocando el descenso de peso en el corto o mediano plazo sin considerar el momento biológico de cada individuo ni generar hábitos alimenticios adecuados.

 

Por su parte, los planes de alimentación buscan un cambio en el estilo de vida, de forma completa, suficiente, armónica y adecuada, incluyendo todos los aspectos necesarios que constituyen una buena nutrición para el organismo. El mismo debe estar supervisado por un Licenciado en Nutrición.

 

Un plan de alimentación adecuado es aquel que permite satisfacer todas las necesidades del organismo para que el individuo pueda conservar la salud y su estado general. Por esto, debe cumplir con las siguientes reglas:

 

·         Completa: Combina todos los grupos de alimentos, cubriendo los nutrientes necesarios para el organismo.

 

·         Suficiente: Cubre las necesidades calóricas de cada organismo.

 

·         Armónica: Incluye porciones adecuadas de cada grupo de alimentos, combinando sabores, texturas y colores.

 

·         Adecuada: Según los gustos, hábitos, tendencias y la situación socioeconómica.

 

Si se restringen o se abusa del consumo de nutrientes se produce un desorden que perjudica al organismo y deriva en efectos negativos para el individuo. Por ello es importante que todo plan de alimentación cumpla con las 4 reglas mencionadas.

 

En el caso puntual de las harinas, no hay que suprimirlas si no priorizar el consumo de aquellas integrales sobre las blancas o refinadas (facturas, bizcochos, galletitas, etc) que además suelen ser ricas en sodio, grasas y azúcares. Es el Nutricionista quien determina, mediante una anamnesis y evaluación nutricional cuáles son las porciones adecuadas para cada persona de acuerdo al requerimiento de cada individuo, su estilo de vida, edad y sexo.

 

No hay que perder la paciencia, no existen atajos, ni milagros que ayuden a perder peso. La clave es ser reflexivos y tener en cuenta que recurrir a estas dietas mágicas puede tener un resultado favorable a corto o mediano plazo pero después pueden generar un perjuicio para la salud. Las dietas deben adaptarse a las personas, y a su estilo de vida.

 

¿Por qué esperar al verano para obtener un peso saludable? Esto no debe ser una condición de una temporada. Es un trabajo permanente que se logra durante todo el año, mediante buenos hábitos alimentarios combinados con actividad física.